Capiteles bizantinos

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Los capiteles bizantinos representan uno de los elementos más emblemáticos y distintivos de la arquitectura bizantina, cuyas innovaciones y refinamientos estilísticos reflejan la rica amalgama cultural del Imperio Bizantino. A lo largo de su historia, este estilo arquitectónico ha ejercido una influencia considerable en el desarrollo del arte y la arquitectura en Europa y Oriente Medio, siendo los capiteles una de sus contribuciones más significativas.

La arquitectura bizantina, surgida en el siglo IV con la fundación de Constantinopla por el emperador Constantino I, se caracteriza por su capacidad para fusionar elementos de la arquitectura greco-romana con influencias orientales. Los capiteles bizantinos, en particular, son un testimonio de esta síntesis, evidenciando tanto la herencia clásica como la innovación técnica y estilística. Su diseño no solo cumplía con una función estructural, soportando el peso de los arcos y las bóvedas, sino que también desempeñaba un papel crucial en la ornamentación de los espacios sagrados y públicos, reflejando la espiritualidad y la majestuosidad del imperio.

Existen diversos tipos de capiteles bizantinos, cada uno con características distintivas que reflejan el período y la región de su creación. Entre los más destacados se encuentran los capiteles corintios, los cuales, aunque derivan del orden corintio clásico, presentan una mayor libertad y complejidad en su decoración, incorporando elementos como hojas de acanto, volutas y figuras animales o humanas en su diseño. Por otro lado, los capiteles cúbicos o de imposta, menos ornamentados y de formas más geométricas, ejemplifican la tendencia hacia la simplificación y la abstracción, características de la evolución estilística bizantina.

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Una analogía útil para comprender la importancia de los capiteles bizantinos en la arquitectura podría ser la de considerar un libro: si la estructura del edificio es el texto, entonces los capiteles serían la tipografía que embellece y da carácter a las palabras. Así, los capiteles no solo soportan físicamente la estructura que los supera, sino que también comunican visual y simbólicamente, enriqueciendo la narrativa arquitectónica del espacio.

Los capiteles bizantinos también ejemplifican la habilidad de los artesanos bizantinos para integrar elementos funcionales y decorativos, demostrando un profundo entendimiento de los materiales y las técnicas constructivas. El uso innovador del hormigón y las técnicas de construcción permitió a los arquitectos bizantinos crear espacios amplios y luminosos, donde los capiteles jugaban un papel esencial en la transición estética y estructural entre las columnas y los arcos o cúpulas que soportaban.

Los capiteles bizantinos son muy variados, en su mayoría se desarrollan a partir del clásico corintio, pero tienden a tener un nivel de superficie uniforme, con la ornamentación socavada con taladros.

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En Santa Sofía se utilizan dos tipos de capitel:  compuesto y jónico. El capitel compuesto, que floreció durante el imperio bizantino tardío, principalmente en Roma, es una combinación de corintio y jónico. El espacio principal de la nave está jalonado de capiteles compuestos.  Los jónicos se utilizan detrás de los primeros, en las columnas de las galerías que no dan a la nave, y ocupan una posición menos importante frente al corintio o compuesto, lo que al parecer iba a ser su sino hasta bien entrado el siglo XIX, cuando los edificios se proyectan por primera vez con un orden jónico monumental.

Capiteles bizantinos
Santa Sofía: detalle de capitel

Así pues, en Santa Sofía los capiteles bizantinos no siguen el modelo imperial normal, donde los órdenes principales son de imposta más bien pesada, cubiertos por completo por toda suerte de hojas de acanto esculpidas. En algunos, parece como si las lujuriantes hojitas hubieran quedado atrapadas entre las ramas de las volutas. Evidentemente, una nueva sensibilidad alejada de la clásica se había apoderado de su diseño.

Basílica de San Apolinar el Nuevo capitel compuesto bizantino
Basílica de San Apolinar el Nuevo, capitel compuesto bizantino

En la iglesia de los Santos Sergio y Baco y en otras de la época puede apreciarse esta experimentación en toda su magnitud. Dado que el clasicismo posrrenacentista en Europa menospreció radicalmente esa producción, ya que la consideró ajena a la norma de la tradición “clásica”, conviene resaltar que la tal tradición estaba más abierta a la experimentación de lo que a primera vista pudiera parecer.

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Capitel utilizado en Santos Sergio y Baco, Estambul
Capiteles bizantinos utilizado en Santos Sergio y Baco, Estambul

Además, tras la caída del imperio romano, en el que a menudo se utilizaban modelos normalizados, los artesanos locales fueron invitados a demostrar su destreza, y es más que evidente que muchos de ellos utilizaban motivos importados del norte, o bien ellos mismos eran visigodos cristianizados. Los capiteles bizantinos en San Vital de Rávena muestran ondulados y delicados motivos florales de follaje que habían sido utilizados anteriormente para decorar hebillas de cinturón y hojas de daga. Su forma piramidal invertida tiene aspecto de cesto.

Capitel utilizado en San Vital Rávena.
Capitel utilizado en San Vital, Rávena

En la basílica Eufrasiana en Porec, en la costa adriática, pueden verse unos capiteles de dos zonas, con aves en las esquinas y parras delicadamente labradas debajo. En Tesalónica hay capiteles que también consisten en motivos curvilíneos abstractos, junto con otros de hojas que parecen azotadas por el viento. Los capiteles de los Santos Sergio y Baco presentan un delicado estarcido, donde los zarcillos arremolinados de acanto resaltan frente a la oscuridad de un fondo profundamente labrado. Como los espacios a su alrededor, se expanden hacia el interior y el exterior.

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