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Arquitectura Pura

Arquitectura Colonial de República Dominicana

La arquitectura colonial de República Dominicana se enmarca dentro de uno de los territorios de mayor importancia estratégica para España en América. Por su condición insular, la República Dominicana no tiene mayores yacimientos minerales como el oro o la plata.

Sin embargo, para los españoles era un punto estratégico de reposta y desembarco de mercancías, esclavos y uno de los astilleros principales en el Nuevo Mundo. Asimismo, la República Dominicana y específicamente Santo Domingo, fue el primer enclave español en América.

Santo Domingo fue la primera ciudad fundada en el nuevo territorio colonizado por España. Fue la residencia de Cristóbal Colón, Hernán Cortés y Francisco Pizarro, además de centro de paso para todos los Virreyes y gobernadores españoles en América.

En Santo Domingo están la primera universidad, el primer monasterio y la primera iglesia americana. Desde el punto de vista de la colonización, la República Dominicana siempre fue para los españoles estratégica.

El dominio de la Isla de La Española le aseguró a España no perder el Caribe a mano de ingleses, franceses y holandeses. El asedio de piratas y el temor perpetuo a los huracanes, demarcaron la arquitectura colonial de República Dominicana.

Veamos las principales manifestaciones arquitectónicas, un breve repaso por la historia colonial dominicana y sus principales obras.

República Dominicana

Primer proceso de colonización de República Dominicana

La isla de la Hispaniola, actualmente ocupada por Haití y la República Dominicana, fue la primera colonia  española del Nuevo Mundo. Esta isla sirvió de base logística para la conquista de la mayor parte del Hemisferio Occidental.

Cristóbal Colón descubrió la isla el 5 de diciembre de 1492, esta estaba habitada por un gran población de indios Taínos. Estos eran amistosos y recibieron como visitantes a los exploradores.

Los taínos llamaban a la isla Ayti o Hayti que significa tierra montañosa gracias a la geografía del norte de la República Dominicana y Haití. Luego de varios intentos de establecer colonias en la costa norte de la Hispaniola, finalmente se estableció el primer asentamiento permanente en Santo Domingo.

La costa sur representaba para los españoles un mejor sitio de desembarque, con menos resistencia de los pocos focos hostiles de indios Caribes y con una llanura que permitía un desarrollo logístico más fácil.

Santo Domingo se convirtió entonces en el primer puesto de avanzada del Imperio Español en América. Los españoles pronto se desilusionaron al comprobar que la isla no tenía las reservas de oro que esperaban en el territorio.

Aún así la isla llegó a ser un importante asiento de la administración colonial, además de ser el punto inicial para las conquistas de otras tierras. Asimismo se usó como laboratorio político para las nuevas posesiones.

En otras tierras continentales, los españoles encontraron fuerte resistencia de unos indígenas que fueron menospreciados desde la metrópoli. Estos sorpresivos reveses, obligó a la corona a cambiar sus estrategias de conquista.

Es en ese momento cuando República Dominicana se convierte en el principal cuartel, polvorín y depósito logístico de las avanzadas armadas españolas en tierras continentales.

República Dominicana

Santo Domingo: la primera ciudad de las Américas

Santo Domingo se convirtió en el primer santuario de los españoles en América. Los buques que llegaban desde la costa española tras más o menos un mes de navegación necesitaban un sitio de descanso.

Especialmente ante la expectativa del recibimiento hostil que recibirian en las costas mexicanas y venezolanas por parte de los indígenas mesoamericanos y caribes.

La península de Yucatán y las costas de lo que hoy es Venezuela y Colombia, estaban pobladas por etnias guerreras que pondrían mucha resistencia. La resistencia caribe fue relativamente fácil de doblegar por lo incipiente y primitivo de sus sistemas de defensa.

Sin embargo, la resistencia azteca en México fue muy ruda y obligó a los españoles a traer refuerzos militares desde la península ibérica. Estas tropas se reagrupan, abastecieron y repostaron en Santo Domingo, el primer fuerte americano.

Una vez que los aztecas, toltecas y olmecas fueron doblegados en México, Santo Domingo perdió la importancia estratégica para España.

El Virreinato de la Nueva España, en México, pronto hizo a los reyes católicos ver que los esfuerzos habían valido la pena. Una tierra rica en oro, plata y minerales preciosos fue un tesoro nunca antes visto en las menguadas arcas castellanas.

Esto pronto se quintuplicó con la conquista de la tierra inca en el Perú actual. La riqueza de Potosí o de México, opacó el brillo de Santo Domingo. No obstante, en Santo Domingo se estableció el primer sistema de gobierno español en las nuevas tierras de la mano del mismísimo Colón.

Por otro lado, el segundo proceso de evangelización de los territorios conquistados hizo que en Santo Domingo se estableciera el primer asentamiento católico americano.

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La esclavitud: El oro de Santo Domingo

Una vez conquistados los territorios, los españoles se dieron cuenta que los indios americanos por rebeldía o incapacidad física, no eran aptos para el trabajo forzado. La explotación minera y los trabajos agrícolas sobrepasaron prontamente la capacidad física del indio. En muchos casos, los orgullosos indígenas preferían morir antes de ser doblegados, lo que multiplicó los problemas españoles.

Pero el oro y la plata americana no iba a detener su camino hacia la insaciable ansia española por la “debilidad” del indio americano. La solución la dieron los portugueses y holandeses: mano de obra esclava de África.

El esclavo africano, tenía una fortaleza física cientos de veces superior al indio americano y su “mantenimiento” era mucho menor. Resistente a enfermedades, capaz de trabajar con mínimas cuotas de agua y alimento, era el trabajador perfecto.

Los españoles importaron esclavos de todo el continente africano y Santo Domingo pronto se convirtió en el almacén de esclavos más grande del mundo. Es entonces en el tercer período de la conquista, cuando la República Dominicana cobró una importancia crucial para la explotación económica en América.

La arquitectura colonial en República Dominicana

En 1492, la llegada de los españoles produce un encuentro cultural de dos pueblos totalmente diferentes. Dos modos de vida y evidentemente dos tipos de arquitectura diametralmente opuestas. 

La arquitectura colonial producida por los españoles en República Dominicana durante los primeros siglos de su estancia en la isla, es básicamente una fusión de estilos. Los elementos románicos, góticos, renacentistas, platerescos y barrocos se combinan en una misma edificación sin límites arquitectónicos académicos.

Como en una especie de “libertinaje arquitectónico”, se mezclan los muros macizos de piedra con balcones andaluces y los patios interiores rodeados de galerías.

Estos patios con arcadas que incorporan agua y la vegetación crean un microclima dentro de los edificios que sofoca el intenso calor y humedad del Caribe dominicano.

Los mosaicos geométricos del mudéjar andaluz con altas puertas y ventanas de madera se convierten en el sello de la arquitectura colonial en República Dominicana.

El uso peculiar y único de la calle con aceras que fungen como extensiones sociales de la vivienda. En una forma de escape del intenso calor y una desesperada búsqueda de frescor, se usan los zaguanes y entrepuertas como cámaras refrigerantes interiores. En esto, los españoles andaluces dictaron cátedra por estar acostumbrados al abrasador calor del verano andaluz.

Estas realidades constituyen el origen arquitectónico de República Dominicana, que se reprodujeron y se transformaron durante siglos, hasta poblar nuestros campos y ciudades.

Esto se fue arraigando y reproduciendo no sólo en República Dominicana sino en el resto de las nuevas ciudades conquistadas en América. Con ello, se produce una nueva arquitectura: la Arquitectura colonial en República Dominicana y en la América Española.

Características de la arquitectura vernácula en República Dominicana

La evolución de la arquitectura vernácula del Caribe, especialmente en República Dominicana es un manifiesto del ingenio de sus habitantes para resolver retos constructivos. Las condiciones climáticas, así como los materiales disponibles y las tradiciones culturales se transforman en los factores relevantes dentro de la arquitectura de República Dominicana.

Especialmente en el tipo de arquitectura vernácula, aquella hecha por los propios pobladores con conocimientos empíricos y heredados por sus ancestros. La ausencia de estaciones climáticas y un clima que se mantiene siempre caliente y húmedo todo el año, marca muchos de los elementos constructivos .

Estas variantes arquitectónicas con las influencias culturales, resultaron en la búsqueda de la armonía de la arquitectura y el confort.  A diferencia de otras latitudes, la vivienda se toma en el interior de la República Dominicana en un elemento secundario.

En las latitudes frías o con estaciones, la casa es el principal lugar de refugio de la nieve o las condiciones invernales. En cambio, en el Caribe la casa es el lugar en el que se permanece la menor cantidad del día.

Es por ello que no hay un aparente esfuerzo constructivo, salvo para construir un refugio de las temporadas de lluvia, huracanes y de dormitorio. 

La vivienda vernácula

La vivienda vernácula de la República Dominicana, por lo general, tiene entre 6 y 7 metros de diámetro y la misma altura en el centro de la casa. Los muros tienen unos 2 metros de altura hasta el cerramiento de la puerta. El techo sobresale unos 1.50 m para proteger al interior de la lluvia y del sol. 

Las casas llamadas Caney son de forma rectangular y más espaciosas en su planta con techos a dos aguas o cuatro aguas de una gran pendiente hasta el desagüe. En República Dominicana el estilo arquitectónico vernáculo se influyó por los principios constructivos africanos y españoles.

Los negros africanos elaboraban una con muros de madera llamada tejamanil. Una construcción de 2 metros de altura con entramados para dejar pasar el aire. Esto se logra por los huecos que quedan entre las varas de madera fina de la parte superior de las paredes.

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Características de la arquitectura de los colonos españoles

La construcción de la casa colonial en República Dominicana expresa una mezcla de estilos arquitectónicos de por lo menos dos épocas diferentes. Esto se aprecia de mayor manera hacia el interior de las casas, en donde el esfuerzo arquitectónico supuso un mayor énfasis.

Las casas coloniales de República Dominicana, como es obvio, dependían del patrimonio de los propietarios y su posición socioeconómica. A diferencia de España, en República Dominicana, los colonos no seguían un patrón constructivo unificado. La distancia a la madre patria les daba una sensación de liberación de los cánones de sus ciudades de origen.

Muchas casas se construyeron con amplias plantas que en algunos casos alcanzaron hasta los 3,000 metros cuadrados entre patios y la vivienda.

Había un patio central de forma rectangular que se desenvuelve en un solo nivel de forma rectangular. La distribución interior es totalmente funcional y se basa en salas, comedor, habitaciones, cocina, patio central y traspatio.

Los materiales usados para la construcción de las casonas, eran mampostería de ladrillo cocido de 30 centímetros de grosor para los se utilizaron muros externos. Estos gruesos muros permitían un aislamiento térmico superior.

Algunas casas se cubrían con frisos de adobe, cal o una mezcla de argamasa de yeso y cal. En la Casa de Hernán Cortés, por ejemplo, el estuco se fabricó con arena, cáscaras de huevos, conchas de moluscos y tortugas con lodo del lecho del río.

Los muros excedían los 3,5 metros de altura, de esta manera podían crear ambientes más frescos que se mezclaban con ventilación cruzada con ventanales interiores. Los techos se hacían con tejas de barro cocido.

Estas se instalaban sobre entramados de madera o cáñamo con  esterilla de guadua, además de resistir el agua de lluvia,  no requerían de sistemas impermeables adicionales.

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Patios y jardines de la casa colonial de República Dominicana

Los espacios exteriores funcionaban como galerías y bordeaban todo el patio central, el cual era abierto hacia el mismo. Los patios se cubrían y se sostenidas por grandes columnas y arcos, algunos eran lisos y otros tenían dinteles y fustes.

Tenían grandes alturas y por estar techados, constituían una especie de corredor o pasillo que recorría todo el contorno interior de la casa. Esto permitía que el aire circulara libremente dentro de la casa.  Este estilo constructivo protegía al interior de la radiación directa y al vez funcionaba como espacio de transición entre el interior y el exterior. Además permitía la entrada regulada de la iluminación natural hacia el interior. 

En la casa colonial de República Dominicana se utilizaba el aljibe como depósito de agua. Se podía almacenar el agua potable proveniente de la lluvia, la que se recogía desde los techos por un sistema de desagüe. El aljibe, además de cumplir la función de abastecimiento de agua, funciona como aglutinante social pues a su alrededor se creaba un espacio de esparcimiento.

Alrededor de el aljibe se creaba un espacio agradable donde se plantaban árboles de sombra y daba una atmósfera fresca y la zona más agradable de la casa.

Ahí se practicaban muchas de las reuniones sociales, con esmeradas decoraciones y dando como un microclima interior varios grados por debajo que el exterior.

El patio central, era fundamental en la casa colonial dominicana. El aljibe y la vegetación, sumado a una franja abierta y techada refrescaba los corredores y daba ventilación pasiva.

Se utilizaban los movimientos del aire sobre el agua para temperar las variantes térmicas y permitir el refrescamiento de los espacios interiores.

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Principales construcciones coloniales de República Dominicana

Plaza Mayor de Santo Domingo

En la época de la colonia en República Dominicana, esta era la Plaza Mayor de Santo Domingo. Su nombre cambió en 1887 como un homenaje al Almirante Cristóbal Colón, quien tuvo una gran influencia en la historia dominicana y se llamó Parque Colón.

En la plaza mayor de Santo Domingo, se reunía la sociedad colonial de Santo Domingo y era el lugar de encuentro de todos los miembros de la sociedad colonial.

En ella estaba ubicada la Capitanía General, La iglesia y las principales casas comerciales. Además era el lugar de comercio y donde se realizaban los negocios en la época, pues el mercado mayor estaba en sus alrededores. Actualmente los adoquines y las ruinas de las antiguas construcciones permanecen intactas.

En el medio, se destaca una famosa estatua a Cristóbal Colón del siglo XIX hecha por el escultor francés Gilbert.

Catedral Primada de América

Esta fue la primera catedral de todo el continente americano y fue fundada por los frailes dominicos instalados en la isla de la Española.

Es una imponente construcción de estilo gótico permanece sin deterioro hasta nuestros días. Un hecho importante es que en la ermita de la Catedral, fueron enterrados los restos de Cristóbal Colón hasta iniciar uno de los periplos más fantásticos de la historia.

Los restos de Colón viajaron desde República Dominicana, a Cuba, Sevilla, Madrid, Panamá y hoy en día hay un gran debate sobre su destino.

En el siglo XX se construyó el Faro a Colón y se supone que es su actual lugar de descanso eterno.

Aún así, la Catedral Primada de América es patrimonio de la humanidad designado por la Unesco, junto a todo el casco colonial de Santo Domingo.

Fortaleza Ozama

Como era la costumbre en las posesiones coloniales españolas, una de las primeras construcciones fue un fuerte militar de custodia contra invasiones.

La fortaleza de Santo Domingo o fortaleza Ozama, es una imponente construcción erigida con dominio visual de las costas del Caribe ante invasiones venidas del mar.

En los años de la colonia española, era común el asedio de decenas de piratas que pretendían invadir las costas. En este sentido, la fortaleza era como primera línea de defensa de la isla.

Monasterio de San Francisco

El Monasterio de San Francisco fue el primer asentamiento español en América. Hoy está enclavado en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, el Monasterio de San Francisco fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

En el monasterio se han enterrado los restos de colonizadores españoles como Alonso de Ojeda, así como los restos de Bartolomé Colón, hijo del Almirante Genovés.

En la actualidad, solo se pueden apreciar  las ruinas de lo que fue el primer asentamiento de España en América pues dos terremotos azotaron sus cimientos en 1751. Esto terminó de sucumbir después de haber resistido decenas de huracanes. 

El Monasterio de San Francisco fue atacado por el famoso pirata Sir Francis Drake en un intento por saquear Santo Domingo.

Calle Las Damas

La Calle de las Damas es la calle más antigua de América, en la actualidad permanece imbatible luego de más de 5 siglos haber sido fundada.

Esta calle está ubicada en la Ciudad Colonial de Santo Domingo y su nombre se debe a que por ella se paseaban las más bellas damas de la época en sus paseos diarios.

Aún hoy en día está decorada con viejos azulejos coloniales y es uno de los paseos turísticos más importantes de Santo Domingo.

Hospital de San Nicolás de Bari

Aunque lamentablemente en la actualidad solo se pueden ver las ruinas del primer hospital de las Américas, el hospital es una de las mayores construcciones americanas.

El Hospital de San Nicolás de Bari, fue construido en la época colonial inicial por los monjes dominicos que lo regentaban y en él se atendían a los primeros colonos españoles.

Durante las incursiones militares de la conquista el hospital vivió su máximo esplendor, ya que este hospital podía atender hasta 60 personas al mismo tiempo. Una verdadera proeza sanitaria para 1503 cuando fue hecha su fundación.

Casa de Hernán Cortés

El conquistador más destacado de la colonización española en América, tuvo una residencia en lo que hoy es la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

La casa de Cortés es un alcázar de construcción sencilla que en nada refleja la importancia que tenía el conquistador castellano, artífice de la conquista americana. Cortés fue el primer Virrey de España, amo absoluto de México y señor del hemisferio norte americano.

Cortés ha sido catalogado como uno de los más sanguinarios conquistadores españoles y se dice que con su espada acabó más indígenas que todas las guerras imperiales de la antigüedad

La Casa de Cortés es un palacete modesto pero con gran significación en la colonia en República Dominicana. Su casa estaba ubicada estratégicamente cerca de la capitanía general y sus pasillos podían comunicarse internamente.

Se dice que el propio Cortés mandó a construir una serie de pasadizos y rutas de escape en caso de ataques inesperados. Pues, como es de esperar no eran pocos los enemigos del inefable personaje. 

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