Chimenea, Combustibles Para Chimeneas ¿ Que Opciones Tenemos?

Las chimenea y las estufas a leña están diseñadas para quemar un solo tipo de combustible. Si se los utiliza como incineradores multipropósito pueden provocar los siguientes peligros:

  • Los vapores nocivos pueden ingresar en nuestra vivienda. Aún en el caso de las chimeneas más eficientes pueden ingresar en nuestras viviendas cuando se las abre y cierra por limpieza o agregado de combustible, exponiendo a todos en la casa a humos potencialmente peligrosos.
  • Los vapores nocivos descargarán al exterior .La mayoría de las más modernas chimeneas y estufas hacen un excelente trabajo enviando el humo y los gases al exterior, pero el problema  no termina allí; esta polución perdura, contaminando  el aire de la casa y el medio ambiente.
  • Si se quema un combustible inadecuado puede provocarse un daño mecánico. Pueden acumularse en las chimeneas residuos inapropiados, que pueden derivar en  fuegos peligrosos en la chimenea. Los humos de algunos combustibles pueden estropear componentes sensibles, como son los quemadores catalíticos  de las estufas a leña.

Lea las siguientes directrices para entender mejor qué puede y que no puede ser quemado en una chimenea o estufa a leña residenciales.

¿Qué se puede quemar en una chimenea?

  • Leña seca cortada. Un suministro adecuado de combustible consistirá en una mezcla de maderas duras, como arce y roble, y de maderas blandas, como abeto y pino. Las maderas blandas se encienden rápido y sirven para comenzar un fuego, mientras que las maderas duras hacen fuegos  prolongados, y son lo mejor para precalentar la chimenea.
  • A pesar de las diferentes características de quemado, que se pueden atribuir a las diferencias en densidad, la energía calórica liberada por la madera quemada es la misma, independiente de las especies. Para secar la leña, debería estibarse en un área abierta de manera que el sol caliente las maderas y la brisa pueda extraer la humedad. El álamo, el abeto y otras maderas blandas generalmente se secan más rápido, además de poder fraccionarse en partes menores.

La leña adecuadamente estacionada tiene un contenido de humedad menor al 20%, lo que puede verificarse usando algunos de los siguientes indicadores:

  • La leña se ha oscurecido pasando de blanco o crema a amarillo o gris.
  • Hay rajaduras o marcas en la madera de testa.
  • Suena a hueco cuando se golpean dos trozos de leña.
  • Se puede abrir una pieza de leña y ver si la nueva superficie está húmeda o seca.
  • La leña no silba mientras arde.
  • Puede verificar el contenido de humedad con un higrómetro.
  • Paletas. Generalmente, las paletas son seguras para quemar en una chimenea, aunque las que están tratadas con fumigante bromuro de metilo (rotulado con las iniciales MB) son inseguras para quemar. Lo mismo, las paletas que han estado expuestas a distintos productos químicos. Además de estos problemas, las paletas producen una llama caliente ya que están muy secas y sus maderas son finas. Verifique que no haya clavos al cortar las tarimas, ya que pueden dañar las sierras. Puede acabar teniendo clavos en sus cenizas, que deberían alejarse de los caminos y calzadas.
  • Ramas de árboles caídos. Generalmente deben juntarse y usarse para encender, siempre que se le haya dado tiempo para secarse.
  • madera recolectada de desarrollos edilicios. Si es realmente desecho y no propiedad de alguien (incluido el contratista de la construcción), el uso de madera descartada que se ha retirado de desarrollos edilicios es buena para quemar. Trate de rescatarla antes que se junten en grandes pilas y sean quemadas como desecho por el contratista.
  • Troncos de fuego. Estos troncos artificiales queman relativamente limpio y liberan menos ceniza que la leña natural.

¿Qué no debería quemarse nunca en una chimenea?

  • Madera pintada
  • Madera prensada.
  • Contrachapado, aglomerado.
  • Madera podrida, enferma o mohosa
  • Madera húmeda. 
  • Plantas alergénicas. 
  • Pelusa del secador.
  • Desecho. 
  • Madera balsa. 

En resumen, utilice solamente combustible apropiado y aprobado para quemar en su chimenea o estufa a leña, ya que ciertos elementos no deberían quemarse porque pueden causar problemas desde una irritación menor a una amenaza peligrosa de la salud de toda su familia.

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